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viernes, 28 de octubre de 2016

A elegir muebles...Relatos de Parxti

La encerrona estaba ya organizada, probablemente no se iba a dar cuenta de nada. A mi mujer le había solo dicho que íbamos a ver unos muebles para nuestra casa. Era ya tiempo que hablábamos de cambiar el sofá de salón, pero nunca teníamos tiempo de ir a ver nada.

Así que esa cálida tarde de otoño era de lo más lógico que fuéramos a ver algún mueble. Después de comer en casa de mis cuñados, con la misma excusa de ir a ver unos muebles, le pedí que dejaran a las niñas ver un peli en la habitación de arriba, total, nosotros estaríamos de vuelta antes de que terminará.

Nos bebimos el café y salimos hacia el outlet de decoración en un conocido polígono de la zona. Llegamos puntuales a mi cita sorpresa, la exposición era enorme. Conteniendo el respiro y disimulando la excitación que se iba apoderando de mi, dejé que mi mujer viera con toda la calma los muebles de la planta baja. Cuando se quedo satisfecha y tal como había previsto, me sugirió de subir al piso de arriba a ver el resto de propuestas.

La planta de arriba ocupa tanta extensión como la de la entrada, pero además tenía otra zona adyacente con las decoraciones de distintos dormitorios. Los ambientes eran tantos y al final aquello era como un laberinto de muchas habitaciones a las que no faltaba ni un detalle.

Estaba Carmen curioseando en un armario cuando el finalmente apareció. Lo reconocí enseguida y la cosa más sorprendente es que en persona era mucho más atractivo que en las fotos. Sobre los treinta, vestido elegante y casual al mismo tiempo, lucía un físico cuidado.

Buenas tardes, desean alguna información, le han atendido ya?  Pregunto con toda la naturalidad. Carmen no se había dado cuenta de su llegada, pero no me pareció que le prestará especial atención, porque enseguida le pregunto algo sobre los muebles sin más.

Raul, que es así como se llamaba mi nuevo y esporádico cómplice, contestó diligente a las preguntas y según se explicaba ya pude ver un mayor grado de interés en los ojos de mi mujer.

Nos acompañó por un par de cocinas más como si nada, explicando de manera muy profesional las distintas combinaciones posibles. Yo estaba muerto de impaciencia y preguntándome cuanto iba a durar esta eterna incertidumbre, cuando precisamente parecía que todo se iba a precipitar, entró otro matrimonio más joven en nuestra zona y estuvieron por allí curioseando unos larguísimos minutos.

Casi que ni hacerlo aposta, en el mismo instante que la inoportuna visita se alejaba hace otra parte del show room, Carmen se inclinó para ver mejor un armario bajo de La cocina expuesta. Harto de tanto titubeo, no dude en acariciar el prominente culo de mi chica, sabiendo que Raul miraba, y más aún, sabiendo que Carmen sabría que Raul miraba.

Y así fue, ella se dejo manosear las nalgas sin objetar, le encanta exhibirse si esta segura de que hay algún hombre que mira. Empezé a subir su falda lentamente y Ella se apoyo del todo en la encimara. Raul se acercó y cuando todavía no había empezado a descubrir su tanga, el ya estaba acariciando su final de la espalda.



Con un cruce de miradas le dejé entender a Raul que la presa era suya y yo me situé un poco más hacia el ingreso para atisbar la llegada de posibles e inoportunos clientes. En los correos que nos habíamos mandado ya me había explicado que esa era la mejor hora, ya que no entraba así nadie en la tienda. Y la mejor zona, la de las cocinas arriba. Pero que existía siempre el riesgo de que nos pillaran…que morbo xd.

El la subió encima de la encimara y empezó una comida de coño espectacular. No hay nada que le guste más a Carmen, que le preparen bien el chochito antes de usar....:))






Carmen atrajo hacia si a Raul y comenzó a palpar su entrepierna por encima de los pantalones. Debajo, un bulto enorme no dejaba de crecer. Con su maestría desabrocho el pantalón de Raul y hurgando debajo de tanta ropa sacó una polla hinchada, enorme. Se inclino y se la metió en la boca, despacio, con alguna lengüetada previa. Le chupaba la punta con lametazos traviesos y su mano aferraba dos buenos huevos.

Carmen me miro, me dijo, eres el hijo de puta de siempre, se volvió a inclinar en la encimeray separando su tanguita con los dedos le ordenó que la follara. El la cabalgo con fuerza, sus embestidas movían todo el mueble, Carmen se mordía los labios para no chillar y yo no podía quitar la vista ni de la entrada, ni del fantástico espectáculo que se tenían montado esos dos.








Carmen se corrió con un enorme suspiro, el saco la polla de su coño, la cogió de la coleta y la hizo agacharse en el suelo para meterle el miembro en la boca. Carmen se la estaba comiendo y gozaba de placer, no dejaba ni un centímetro de esa verga sin mimar, hasta que Raul la sacó de la boca y se corrió abundantemente en las tetas de mi mujer. Se subió apresuradamente los pantalones, se compuso como pudo y tres indicar un baño en las cercanías a gestos, desapareció.





En el viaje de vuelta a casa de mi cuñada Carmen me dijó, lo siento mi amor, no me ha convencido ningún mueble, creo que deberíamos volver el mes que viene cuando cambien la exposición, a ver si traen algo que me inspire más………

Tú también tienes algo que proponer??


martes, 4 de octubre de 2016

Me gustan las pollas

Todo empezó un día en que estaba mamando una polla enorme, dura, depilada y preciosa. De pronto me dijo, toma prueba, yo estaba tan cerca que no pude apartar mi boca de aquella polla que Ella me puso en la boca. Cuando me di cuenta la tenía dentro y empecé a chuparla.



Ella me miraba con lujuria y mientras me animaba con palabra soeces empezó a tocarse los pezones y su húmeda rajita. No tardo en empezar a suspirar, a gemir, cada vez más y más fuerte, hasta que todo su cuerpo tembló en el orgasmo. Entonces abrió más las piernas y le suplicó que se la metería dentro, hasta el fondo. 

El la cabalgo con decisión y cuando termino, entre yo y la follé con más pasión que nunca, mientras el le ordenaba de limpiar hasta su última gota. Al final caímos los tres rendidos de placer.