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viernes, 9 de agosto de 2013

Viaje en Metro, Relatos de Parxti



Se lo había pedido a Carmen, bueno más bien se lo había ordenado, ponte ese vestidito de flores súper corto y nada de bragas debajo. Ella había refunfuñado pero no le sirvió de nada y ya muy temprano nuestro coche se desplazaba por la carretera desierta hacia la capital. Aparcamos sin ninguna dificultad allí cerca, que gusto el verano con la ciudad vacía. Enfilamos la boca del metro justo a la hora punta y aunque estábamos en pleno mes de julio, el trajín de gente era considerable.

Había elegido esa linea por que es una de las más transitadas y deje pasar dos o tres trenes para estudiar mejor la situación. Efectivamente los dos vagones de cola iban más llenos, así que cuando el cuarto convoy entro en la estación y abrió las puertas empuje a Carmen dentro del metro.

No estaba lleno a rebosar pero tenía bastante gente. No es comparable desde luego con un día normal de invierno, pero había la suficiente masificación para pasar bastante desapercibidos.

Ella obediente se situó en el medio, agarrada a una de las barras del pasillo y trás sacar su revista de corazón del bolso, se enfrasco (aparentemente) en la lectura de los cotilleos estivales del famoseo. Los altavoces anunciaban las paradas con su metálico graznido y en breve el tren, al llegar al centro, se colmo de viajeros.

Desde mi posición, sentado al lado de una de las puertas podía observar perfectamente la escena. El tipo se acerco por detrás y la apretó contra la barra, Ella se dimeno justo lo necesario para aparentar dejar el espacio necesario para facilitar su salida, pero El permaneció a sus espaldas. 

Ya estaba, el sobón de turno había picado el anzuelo y a juzgar por la cara de Carmen, su mano no estaba perdiendo tiempo. El movimiento era ímpercetible para los más, pero yo no tenía ninguna duda de que le estaba metiendo mano. 

Dos estaciones después el vagón se vació bastante, y con la horda de viajeros se bajó también nuestro acosador. Carmen no tuvo tiempo de moverse, que a su lado se situarón dos jóvenes con vestimenta deportiva. No podía oír sus comentarios pero de los movimientos labiales de mi mujer, deduje que la estaban haciendo consideraciones no exactamente poéticas.

Mi sorpresa fue mayúscula al ver que Ella se bajaba en la estación seguida muy de cerca de sus dos ángeles de la guardia. Recorrimos dos pasillos, tres vestíbulos, dos escaleras mecánicas, un rellano y a la vuelta de la esquina allí estaba la caseta del fotomatón. 

Ella entro directa en la maquinita de hacer fotos de carnet, seguida de uno de ellos que cerró la cortina de inmediato. El otro, bastante fornido por cierto, se quedo fuera, y de la actitud corporal, se deducía que evidentemente estaba haciendo la guardia por encargo de su amiguito.

Hostia y ahora que hago? pensé. Estos tíos ni me conocen y si le digo que es mi mujer, igual me dan un par de hostias, así sin más. Me cago en la leche, ahora si que la hemos liado parda. Estaba maquinando una solución, seguramente innecesaria, cuando el tenderete del fotomatón empezó a temblar con evidencia. Coño, aquel armario se estaba follando a mi mujer allí dentro con brío. Que cante.

En eso que se acerco una parejita a la maquina y le pregunto al otro si estaba esperando.
No, lo siento, soy el de manutención y el fotomatón esta fuera de servicio, dijo con aplomo.

Debió de ser muy convincente por que la parejita se alejó del lugar sin dudar un momento.

Pasarón algunos minutos, no sabrí decir cuantos, que el tío salió del fotomatón y dejando la cortina cerrada le hizo ademanes a su amigo para que entrará. El otro no tardo en perderse dentro de la maquina y en poco tiempo, aquel cajón empezó de nuevo a moverse.

Su amigo, con cara de satisfacción, introdujo las monedas en la ranura y los flases de las fotos se sucedierón en cadencía. Su amigo salió, los dos se acercarón hasta donde estaba yo parado observando la escena, y me alargarón las 4 fotos.

Estas son de recuerdo para ti, cuida de Ella que es toda una hembra!!!

Carmen se mantuvo en silencio durante todo el viaje de vuelta. la sonrisilla que tenía estampada en la cara era toda una declaración. Finalmente después de darse una ducha se dignó a proferir alguna palabra:

Cariño, que bonito el Metro, cuando volvemos????




Relato original de Parxti del 9 de agosto 2013




©Parxti 2013


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3 comentarios:

  1. Rafa Duke: Gigolo-Escort9 de agosto de 2013, 23:33

    q buen relato!! tendré q empezar a utilizar más el metro... jejej
    lo peor q es q donde vivo no hay metro, pero si voy a la capital utilizaré el metro para ver si coincidimos Carmen
    kiss

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  2. Joder amigo…vaya morbaso. Ojala hubieses escaneado una de las fotos y la hubieses puesto…solo de pensarlo, tengo que meneármela. Esas son las fotos idóneas para correrse en ellas.

    Tienes una mujer de bandera…eres muy afortunado.

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  3. Madre mía como me puse de caliente un relato realmente bueno, ,lastimaque aquí en aranjuez no tengamos metro. Gracias Muackkkkk

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