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jueves, 4 de abril de 2013

La parejita francesa, Parte II - Relatos de Parxti



PARTE II


La familia de Juliene terminó de comer antes que nosotros y cuando se levantarón de la mesa, Brigitte se acerco a Carmen y le dijo:

Esta tarde hay unas bonitas actividades de animación para los niños, hemos apuntado a los nuestros a una excursión al Castillo, vosotros también?

Carmen le agradeció la información y ellos abandonarón el restaurante. Cuando terminamos nos fuimos al bar a beber nuestro café y Carmen se acerco a la recepción para informarse de la excursión que le había comentado Brigitte. Cuando volvió me dijó:

Parece muy interesante, los he apuntado, se los llevan a dar una vuelta al castillo y vuelven en un par de horas. Salen a las 5.

Que bien, teníamos un par de horas para relajarnos solitos, que falta nos hacía. Nos fuimos al bungalow a descansar y cuando estaban a punto de dar las cinco de la tarde acompañamos a la prole al la recepción del hotel para dejarlos en manos de los chavales de la animación. Allí nos encontramos con Juliene, que hacía otro tanto. 

Cuando el autobús con los chavales cerró sus puertas e inicio la marcha rumbo al Castillo medieval de la localidad, Juliene no preguntó si estábamos muy ocupados y nos invitó a su bungalow donde decía que Brigitte nos esperaba para enseñarnos no se que.

Carmen y yo no encontramos objeción, no teníamos nada que hacer y aunque yo ya había pensado mil maneras de llenar esas dos horas de libertad con mi mujercita…. pensé que no nos llevaría mucho y los dos seguimos a Juliene hasta el bungalow que ocupaban en el resort.

Juliene llamo al timbre de la pequeña construcción en primera línea de playa y cual fue nuestra sorpresa cuando Brigitte nos abrió la puerta completamente desnuda. Estaba impresionante la francesita. A mi casi me viene un patatús y Carmen se quedo un poco sorprendida. Brigitte estaba tan sorprendida como nosotros y enseguida se escondió detrás de la puerta. En francés   le mandó algún improperio a su marido. Se conoce que se lo esperaba solo y la vergüenza se asomaba en su rostro. Se disculpó como pudó y desapareció detrás de una puerta

La confusión duro unos segundos, justo el tiempo que tardó Juliene en invitarnos a franquear la puerta con un gesto muy ceremonial de sus manos.

Brigitte reapareció en la habitación con un albornoz de playa que esta vez la cubría entera sus pudores y después de hacerle algún comentario a su chico, se disculpó con nosotros de manera muy graciosa.

La verdad es que las disculpas no eran necesarias, a mi me había encantado ver aquel cuerpo magnifico en todo su esplendor y además pude percibir una especie de picardía cómplice entre ellas. 

Juliene sirvió un refresco y los 4 nos acomodamos en la terraza que daba directamente al mar. Aquel inicio inesperado había turbado un poco mi estado de ánimo, aquella belleza así de cerca y solo cubierta por un albornoz, se me antojaba demasiado golosa como para no prestarle atención y no se por que, podía intuir en el ambiente algo que es difícil de explicar, pero que a mi pervertido olfato, no le pasa nunca inadvertido. Morbo puro!!. Claro que el riesgo de equivocarse existe siempre y el bochorno que puede acarrear un paso en falso no apreciado siempre nos hace dudar. A veces demasiado.

Creo que fue mi cabeza (de abajo) que razonó por mi, el caso es que sin pensarlo le dijé a Brigitte que no se preocupara, que no hacía falta que se disculpará, que nos había encantado encontrarla así desnuda. Que me parecía muy guapa y que lo que me parecía una pena es que nos hubiera dejado admirarla tan poco tiempo.

Ella se sonrojo como un tomate y Carmen enseguida me regañó diciendo eso que te dice tu mujer cuando se avergüenzan de ti, hay cariño que cosas tienes, no seas fresco, no ves que la estas molestando y demás tonterías.  Juliene observaba con una expresión divertida a las dos mujeres.

Pude apreciar que mi cuña estaba entrando perfectamente en el resquicio de deseo general que flotaba en el aire. En esos momentos, lo siento pero no puedo hacer nada, no puedo evitarlo. Es como si una fuerza interior incontrolable si apoderara de mi ser. Tengo que lanzarme, acepto todos los riesgos, pero ya no hay quien me pare.

Brigitte, no te tienes que excusar, ni si quiera preocupar, lo único que yo te reprocho realmente, es que no nos dejaras admirar tu bonito cuerpo algún segundo más. Te has escondido tan rápido detrás de la puerta que ni siquiera me has dado el tiempo de observar como me hubiera gusta tu precioso coñito tan bien depilado!  Dije todo de golpe y con la entonación más natural posible

A mis palabras siguió un silencio que me pareció eterno, Carmen me miro como si estuviera loco, Juliene abrió los ojos como platos y Brigitte apenas pudó decir con voz entrecortada: 

Pardon??


Continuará......


Un relato original de Parxti de Abril del 2013

Para leer la primera parte:






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