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lunes, 17 de diciembre de 2012

Cita a Ciegas, Parte I......... Relato de Parxti




Prepare el escenario con mucha antelación. Enormemente excitado. Casi trastornado. Colocando cada elemento en su lugar, de manera que llegado el momento, pudiera alcanzarlos sin hurtar la concentración. Evitando pausas prohibidas en mi/su particular tratamiento intensivo.

Su “si, acepto” inesperado se mezclaba con  las dudas de si realmente vendría. La complejidad de los preparativos necesitó de su tiempo. La disposición de “trucos” para el placer que vendría y la duda hasta el último momento, conformaban un torbellino de sensaciones dentro de mí. Vendrá o no vendrá? Se echara para atrás? O al contrario, será puntual?

La cita era a las cinco de la tarde. Un horario perfecto del punto de vista biológico y que brindaba suficiente tiempo por delante, para dedicarse con mimo a la misión.
Finalmente, ella, tras un morboso recorrido de preparación mental,  había accedido. Recuerdo todavía con un calambre,  la lujuria y la pasión desbordando su mirada, cuando, ya lanzada en el tiempo mi audaz propuesta,  ella un día, sin venir a cuento, de pronto me decía, te acuerdas aquello que me comentaste hace tiempo. Si, vale, estoy preparada, acepto.

Era una mujer muy formal,  con unos espléndidos 40, culta, sensible. Tenía una familia normal  y era bastante conocida en su entorno. Por su ocupación y la manera, pública, de conducir su vida es lo que, de manera casi siempre equivocada, definiríamos una mujer irreprensible, todo trabajo y familia. Con una fuerte formación religiosa y compromiso social.

Nos conocimos por que nuestros hijos jugaban juntos, así que de una presentación familiar se paso a una amistad entre parejas y de vez en cuando salíamos todos juntos.

Un día, en una de las excursiones ocasionales que hacíamos en familia y tras varias conversaciones de aproximación, entendí que era el momento de descargar un rayo, fue casi intuitivo, que lo sientes a piel. Respire hondo y sin muchos rodeos le dije; te concederías a ciegas?. Aproveche al vuelo un momento fortuito de relativa lejanía del resto de la compañía. Que no tardo en disolverse. Pero suficiente para que ella, después de mi dardo, pudiera farfullar todavía a solas un descontado;
pero que dices! estas loco. No..........


Su voz denotaba el rubor. Toda ella sintió una especie de sacudida 

La presencia del resto obligaba su silencio. Rehuía la mirada como una gata que se quiere esconder. Poco a poco fue recobrando su habitual desparpajo y no mucho después me incorporo de nuevo, con naturalidad,  entre sus interlocutores. El resto del tiempo transcurrió amenamente con los peques que corrían por todos los lados y los papis que apreciábamos el gusto por la conversación, hasta que llegado el momento del volver, nos saludamos como siempre y hasta la próxima.

Esa tarde me pregunte varias veces si ese silencio obligado me había salvado de un improperio o de una acusa pública por mis insolentes propuestas. Los días que pasarón hasta nuestro nuevo encuentro, alternado  momentos con la convicción que ella hubiese aireado a el mi insolencia con otros casi viendo ella abandonada a mi capricho.

Finalmente nos volvimos a ver, días después de mi “atrevimiento” y con serenidad  pude deducir que por lo menos, no estaba molesta. A ese reencuentro se sucedieron otros donde nunca se volvió a hablar del tema. Hasta que un día, ella, entre unas banalidades circunstanciales y otras formalidades consiguió encajar alguna solicitud de mayor información al respecto.

Vamos a ver...que me dijiste aquel  día?
Cuando, perdona? 
Venga no te hagas el tonto
Por que
Por que sabes perfectamente de que estamos hablando
Bueno, como no habías dicho nunca nada más...
Estas loco, como se te pasa por la cabeza
Por que? A ti no? No se te ha pasado nunca nada parecido por la cabeza?
Absolutamente, yo soy muy normal
Bueno, tampoco te he propuesto nada de anormal
Ah no!, venga hombre
Es anormal?
Pues si, desde luego muy normal no me parece
Bueno, igual te gusta por eso precisamente.
Me gusta cosa?  Si quieres que te diga la verdad.
Si, quiero que me digas la verdad
Es que no se ni por que estoy hablando contigo, mira déjalo
Dejarlo? El que?
Tus estrañas  ideas
No te preocupes
Además, perdona, hay algo que no he entendido bien
En que sentido?
De tu propuesta
De mi propuesta?
Si!, de tu propuesta
Dime?
Perdona, te importaría explicarme exactamente en que cosa consiste.
Ósea, que lo has pensado?
Yo? Que dices! que va!! tu estas loco
Bueno, por lo menos no te enfadaste
Eso lo dices tú
Bueno, lo siento, no quería molestarte
No si, bueno, ejem...
Entonces lo has pensado?
Pensar que cosa, si no se ni a que te referías
Muy sencillo, en que te concedas a ciegas
Como que me conceda? Que es eso de a ciegas?
Es muy sencillo, quedamos en un sitio determinado
Que sitio?
Es igual
Como igual?
Si, en un sitio, a una hora un día, y si vienes..
Si vengo que pasa?
Quiere decir que aceptas..
Acepto? A cosa?  A venir?
No a venir no, si vienes, vienes!
Entonces acepto a cosa?
A concederte..
Concederme, en que sentido?
Total
Como total? Que quiere decir?
Es muy simple, vienes, aceptas hasta el fondo. No vienes, nada
No te entiendo, lo siento
Es lo que te gusta
Que cosa?
No entender
Que dices!
Concederte, un salto al vácio, a ciegas, totalmente
Perdona?
Tú acude a la cita y yo pienso al resto
Si ya.. seguro
Te fías?  Estamos hablando siempre de tacto
En que sentido
No hay nada raro, todo tranquilo, seguro
No me lo creo
Buen gusto y delicadeza asegurados
No se a que te refieres
A eso, lo sabes, fíate
Fiarme?
Déjate llevar.

Los gritos de los niños nos bajaron a tierra. Su hijo se había caído, sin consecuencias mayores y reclamaba su atención.

De todas formas, la conversación había sentado un mínimo de bases antes de quedarse de nuevo, por tiempo indefinido en el aire.

Tuvieron que pasar otro par de encuentros sociales antes de que ella encontrara el momento oportuno, para, como si no viniera al caso, volver a afrontar mis insolencias con fines de mayor claridad.

La propuesta es muy sencilla, quedamos un día, tu vienes y a partir de ahí, decido yo
Venga ya!
Por que, no te gustaría?
Vete a saber que preparas
Nada que no te vaya a gustar
Eso lo dices tú
No, eso lo se.
Por que estas tan seguro?
Por que te lo leo en tus ojos
Si, si, seguro
Quedamos un día de estos por la tarde
Ya, y que pasaría?
No te lo voy a contar, si no donde esta la gracia
Tú debes pensar que estoy loca o algo así
Absolutamente
O peor, que soy una cualquiera
Menos todavía
Como te puede pasar por la cabeza
Por que siento que en el fondo te mueres de ganas
Si ya, tú eres un listillo
No, que va, soy solo alguien que te quiere regalar una sensación desconocida
Por que? Quien te dice a ti que yo quiero ese tipo de sensaciones
No veo por que no las podrías querer
Y que tengo que hacer?
Nada
Como nada?
Bueno nada exactamente..
Ya lo sabía yo
Dejarte andar
Andar?
Mejor llevar
A donde?
En un viaje
Que tipo de viaje?
De placer, de intenso e infinito placer..
Tengo que reconocer que suena bien
Bien no, mucho mejor, muy bien
Si si..
Pero, recuerda, si vienes, aceptas: a ciegas y decido yo
Que quiere decir?
Que te dejes llevar a ojos cerrados..
Ósea?
Que te doy una cita, y si te presentas es por que me concedes hacer de ti lo que yo quiera. Si no, no vengas
Lo que quieras?
Si, lo que quiera, siempre pensando a tu placer total, se entiende
Huy huy huy….
Déjate llevar.

En todo ese tiempo, con la esperanza de que ella cedería, y no eludir la enorme expectativa que mi propuesta podría alimentar, me había divertido a imaginado tantas situaciones posibles con sus correspondientes escenarios naturales.
Se trataba sin duda de organizar en el mínimo detalle una situación, ya de por si, extremamente excitante.

Estaba decidido a proporcionarle una experiencia que no pudiera olvidar fácilmente. Habían pasado ya más de tres meses de mi propuesta indecente y durante ese arco de tiempo intente recopilar discretamente la mayor información posible, que el tacto, la formalidad aparente y la buena educación me permitían. Robando información subliminal aquí y allí de manera imperceptible. El tiempo natural necesario para su deseada respuesta afirmativa me había permitido saber  o creer de saber, gracias a la intuición, más de ella. Consciente de que antes de mi placer, estaba el suyo, ya que su placer, era el mío, en mi mente traviesa se fue conformando el encuentro ideal. Una erótica sesión de placer absoluto.

Descarte por inoportunas, exageradas o demasiado complicadas varias ideas. Finalmente, teniendo en cuenta los ingredientes, urdí en mi mente perversa una situación que a mi modo de ver, presentaba todos los ingredientes necesarios para una sesión de placer inolvidable. Buen gusto, delicadeza, atmósfera seductora, ambientes apropiados y cómplices a la altura.

La música era a un volumen perfecto, suave. De todas formas, el sistema tenía un mando a distancia y podría siempre intervenir.

Había preparado un refresco que sabia le gustaba. Aunque el horario, las cinco, podría permitir otro tipo de convites, la temperatura ese día invitaba a refrigerios más propios. Yo estaba nerviosismo, eran las cinco menos veinte, tenia todo preparado y no sabia si iba a venir.

No habíamos vuelto a hablar desde aquel día en que Ella dijo: si, de acuerdo, acepto. 
Ni si quiera por teléfono. No quise llamarla durante los días previos, para no darle una oportunidad a retratarse. Así, que allí estaba, ansioso, con toda mi ceremonia preparada, y sin saber si ella iba a venir o no. Esa misma mañana, tal y como habíamos quedado, le había mandado un sms con la dirección de nuestra cita, pero no me contestó. Cuantas dudas, que estres,  Pero tampoco iba yo a abandonar por ello

Gracias a mi trabajo, intentando hacerlo lo mejor posible, le había pedido a un amigo, con una excusa tonta, las llaves de su estudio. Es un sitio que conozco bien por que trabajo allí con una cierta frecuencia. Sabía que lo tenía libre por que estaban haciendo las fotos para un catalogo de muebles y no le había llegado todo el muestrario.

El día que habíamos quedado me fui allí hacia las dos. Estaba tan emocionado que no tenía ni hambre. Así que compre unas bebidas y unos sándwich y me fui para allá para preparar con tiempo el “escenario” Era un ambiente bastante grande, con un par de amplias salas, aseos, una cocina, varios estudios. Nosotros nos perderíamos en una de las dos sala grandes. La existencia de otras habitaciones ofrecía muchas variantes, a parte de refugio discreto para "mis sorpresas"…..No me fue difícil acondicionar una esquina, con un ambiente acogedor y que me ofreciera el necesario soporte a los “accesorios” ideados para mi encuentro. Nada de rollos raros, ni aparatos de Sade, solo apoyos y facilidades prácticas para las diferentes etapas del viaje que nos esperaba.

Volví a repasar  mentalmente si estaba cada cosa en su sitio. Eran ya las cinco menos diez. Me apresure también a esconder bien las “sorpresas 4 y 5”, subí un poco la música y me senté a esperar. Esforzándome por tener bajo control mi respiración, medio entrecortada.

Estaba concentrado en escuchar  los ruidos de ese espacio, nuevos para mí. Se oía claramente en las cercanías el repicar de unas campanas, que solemnes anunciaban las cinco de una tarde de sol de Septiembre. Cuando empezaba a respirar casi de nuevo normalmente y mi mente se estaba re ordenando sonó el timbre en la puerta. Un toque, corto y discreto, casi tímido. El cuerpo me dio un sobresalto. Habían llamado a la puerta, eran las cinco y cinco y había sonado el timbre.

Seria ella? Había venido? Me levante y me dirigí a la puerta. Esta no tenía mirilla, así que fuera quien fuera, tocaba abrir.
Si era el portero, que había visto luz? O un cliente?. Es igual, abro, vamos

Allí estaba, si, era ella. Apenas abrí la puerta, se enfilo dentro por un resquicio. Llevaba unas enormes gafas de sol que le cubrían casi toda la cara, enfundada en una especie de chaquetón otoñal que la cubría entera, tocada de un gracioso sombrerito, que sujeto con dos horquillas, la transformaba completamente en una irreconocible desconocida. 

Bueno, finalmente estaba allí, había venido, había llegado el momento, y ahora si, tocaba a mi. Desplegar las mejores virtudes para que ella se fuera de allí satisfecha. Mejor andarse con el tacto justo, combinándolo sabiamente con la justa dosis de decisión para hacerla embarcar en  su personal viaje erótico hacia los confines de la propia imaginación.

Lo único que no podía esconder su travestimiento para pasar “desapercibida” eran los tobillos y los pies. Mejor dicho, los zapatos. Negros, Tacón alto,  a punta,  tocados por una media velada.

Cerrada la puerta tras de si le pase una mano por la cintura y al tiempo que la giraba suavemente la apoye en la pared de la entrada. El peinado, recogido dentro el gorrito dejaba al descubierto un magnifico cuello. Pose suavemente mis labios en su nuca descubierta y a modo de saludo le murmure lo contento que estaba por su llegada...Cogí en una mano su bolso y con la otra, entrelazando la suya,  la conduje dulcemente hacia nuestra esquina preferida……..

Continuará


Es un relato original de Parxti, todos los derechos reservados 2012.






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