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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cita a ciegas. Parte II..... Relatos de Parxti



Puedes leer la primera parte de este relato en:





CITA A CIEGAS,  Parte II



Le concedí justo el tiempo para mojarse los labios en el refresco que la esperaba y decidido a no dejar otros espacios muertos, y lo inoportuno de cualquier otra formalidad inicie con mi personal tratamiento intensivo a ella dedicado.

Me había llamado inmediatamente la atención ese gracioso gorrito con las horquillas y el precioso cuello que en parte, ese largo chaquetón escondía Por eso, tras una acariciarle suavemente la nuca y el cuello, alternando mis yemas de los dedos, que a veces se deslizaban para otras ejercer pequeñas presiones sobre la piel, le quite el sombrerito. Para dejar al descubierto un elaborado peinado recogido. Los mordisquitos suaves y no tan suaves que hacia ya un rato, me perdían en su cuello parecían tocar, cada uno de ellos, un botón.

Poco a poso. Mientras mi boca seguía perdida por allí, le desabotone el gabán. Me estaba muriendo. Con ella allí, dándole mordisquitos en el cuello. Sintiendo su cuerpo moverse con ellos. Ya con el abrigo abierto. Había llegado la hora de mirarla a los ojos. Le di la vuelta sobre ella misma y apoye mi boca en la suya. En un largo beso. Al que siguieron tantos otros, cada vez más lascivos y húmedos.

Sus besos, eran de miel. Mira que es difícil a veces. Creo que es una cosa de pura química. Me acuerdo de ciertas maneras de besar y de como nació esa experiencia y me doy cuenta que todas tienen en común la química pura!

Bese su boca, sus cejas, sus mejillas, su nariz, su cuello, su cara, Se dejaba besar y me besaba con ardor y deseo puro. Con dulzura, lentamente, sin dejar de besarla, la despoje de su largo abriguito, que cayo a sus pies. Yo moría de ganas de saber que tendría debajo. Como había venido vestida. Hasta entonces, en mi pasión por sentirla, no había tenido modo. No había todavía mirado desde que le había desabotonado el abrigo. Ahora que este había resbalado a sus espaldas, hacia el suelo, allí estaba.

Llevaba una blusa blanca, abierta lo justo como para insinuar un picante conjunto debajo. Unos pantalones cortos, de media pierna, muy elegantes, que le esculpían un culito de sueno. Estaba realmente guapa y muy sexi. Tenia una combinación bastante estrafalaria, que la hacia más deseable si cabia. Erotismo y frescura. Por un momento, había pensado, vete a saber, igual a venido en intimo debajo del abrigo..Claro que tampoco me hubiera importado, jajaja. 

La verdad es que las mujeres nos gustan medio desnudas, para terminarlas de desnudar. Es como abrir una flor. Por eso, a veces, es encantador tener muchas cosas que quitar….otras, puede no

Había organizado nuestro rincón íntimo de manera que me facilitara las cosas. Por eso, sin que ella se diese cuenta, la situé en medio de nuestro espacio. A la derecha tenia unas sillas para la ocurrencia, y detrás de mí había puesto, como si nada, una mesa y otro mueblecillo que ofreciera variedad de apoyo. Otro objeto esencial quedaba en vez, por encima de nuestras cabezas. Oportunamente mimétizado.

Al centro de mi “trampa” tenia todo cerca. Apoye su magnifico culo en el borde de la mesa y comencé a quitarle la blusa blanca. Entonces, cuando ella ya pensaba que la iba a desnudar, me pare y le dije

Te acuerdas de las condiciones de nuestra cita verdad
Si, que pesado, por que?
Por que la cita era a ciegas
Si bueno, eso dijiste
Si, y tu aceptaste.
Si bueno y que?

En tanto le hablaba alcance discretamente una venda negra que tenia preparada y haciéndole señas para que se diera la vuelta..

No, pero que haces?, espera
Date la vuelta
No espera, espera un momento, espera…..

Mientras hablaba se dio la vuelta y yo comencé a vendarle los ojos. Me llevo un rato, asegurarme que no veía, que no se la cayera y que no molestara. Al final lo conseguí. 

Ella, vendada, empezó a palpar a su derecha y a su izquierda, intentando orientarse en su nueva condición. A ciegas.

La gire de nuevo sobre ella misma y la ayude a apoyarse en la mesa. Me avecine por delante y empecé a besarla y a morderla un poco por todos los lados. Le termine de quitar la blusa, encontrándome un sexy conjunto de encaje color tierra de otoño. Sus tetas siempre me habían interesado. Ahora finalmente las iba a ver. En tanto mis manos le acariciaban el torso, la espalda. Se insinuaban siempre más.

Mi boca se deslizo hacia su escote. Me perdí un mundo disfrutando por primera vez del olor de su piel. Me gustaba decididamente. El pantaloncito que llevaba no tardo en saltar y dejar al descubierto el resto del completo sexy que lucia Ella. Era una fábula. Estaba realmente impresionante, buenísima. Tenía una falsa guapería, un culotte impresionante y una especie de corsetino. Todo color rojizo pastel. Súper sexy

Así, casi desnuda y con los ojos vendados la hice moverse un poco en el espacio, en tanto la tocaba y ella empezaba a buscar  con sus manos mi cuerpo.

Le roce los dedos pezones que luchaban con salir del completito. Min manos ahora manoseaban su culotte, su cintura, su pecho. Le baje un poco el corse y sus tetas, con los pezones ya duros surgieron delante a mi boca. Que se dedico con empeño a mordisquearlos, acariciarlos, pellizcarlos, con intensidades diferentes.

La temperatura de los dos estaba ya bastante alta, Ella empezaba a hacer ruiditos y a contornearse siempre mas lascivamente. Que placer. Sin mediar palabra le uní las dos muñecas por delante y le ate las manos con una cuerdecilla de algodón.

Que haces?? cabrán?
No te preocupes, tranquila

En tanto continúe a comerme uno de sus riquísimos pezones, grandes como botones, durísimos, que la hacia gozar. Con un movimiento rápido hice caer la cuerda que había preparado encima de nosotros, le ate las manos, tire de la cuerda hasta que ella tuvo que levantar los brazos y cuando me pareció que la postura no era molesta, ate el otro extremo de la cuerda.

Ella se dejo hacer, no sin refunfuñar algo. Creo que ese es el momento en que realmente dijo que si. Allí estaba, con los ojos vendados, los brazos atados, medio desnuda y en un sitio desconocido. Con un si conocido, pero vete a saber, este por donde sale. Y si esta loco?

Al mismo tiempo que le subía los brazos, la tranquilizaba susurrándole al oído. Estas preparada? Sabes lo que quiere decir gozar? Le termine de quitar el corse, me dedique todavía un rato a sus maravillosas tetas, a su cuello a su cuerpo y comencé a bajarle el culotte. Debajo, llevaba un micro tanga de piel roja súper mini. Le baje el culotte muy despacio, alternando caricias, mis dedos, mi boca, mis manos.

Estaba atada con los brazos hacia arriba, vendada, solo con un micro tanga de piel  y sus sexy zapatos. Me hubiera encantado hacerle una foto, pero no venían al caso.

Mis manos comenzaron a insinuarse en sus muslos, sus nalgas, su cadera. Mi boca subía y bajaba por todo su cuerpo. Me incorpore, me puse detrás de ella haciéndole sentir en el culo mi paquete que explotaba.  Le mordí un poco el cuello por detrás y con un movimiento le abrí ligeramente las piernas. Con la lengua baje despacio por toda la espalda, casi hasta su culo. Ella se movió como un relámpago. Le obligue ad abrir más las piernas y le pase mi lengua cerca de sus labios. 

La había atado dejando un poco de cuerda suelta para que ella se pudiera arquear ligeramente y gozar mejor. Estaba completamente mojada. Su olor era afrodisiaco. Apartando a un lado su bragas le roce ligeramente con la lengua su chochito . No pude más, y separándole las piernas con firmeza, le metí toda la lengua dentro. Me deleite durante largo rato con todo su sexo, lamiendo. Comiéndomelo. El clítoris, despacio, ahora mas fuerte, los labios, el ano. Abriéndola con las manos. Chupándola toda. Se corrió durante un buen rato, emitiendo distintos sonidos guturales. Su cono estaba empapado, abierto, a una temperatura increíble.

Por eso le metí dentro un vibrador, mas bien pequeño, No quería penetrarla. Quería poseerla literalmente hasta que no pudiera más. En tanto le metía y le sacaba el vibrador le palpaba las tetas por delante. Ella estaba como loca. No se podía mover mucho, podía solo aceptar. Por el momento no parecía cansada de la postura. La follé con el vibrador alternando pellizcos en los pezones y palmaditas en el culo hasta que se volvió a correr.

Le acerque una silla para que pudiera apoyar una pierna y así con la pierna levantada me perdí otro ratillo por sus íntimos bajos. Esta vez fue su buen culo que me hizo enloquecer 

Ella no lo sabia, pero su viaje personal a través del placer estaba bien lejos de llegar a su fin. 

En un momento de respiración, con ella ya si abandonada a mi destino, le dije

Estas gozando? Pues prepárate
No tío, que me vas a hacer, no te pases, ahí, ahí
Voy a hacer que te corras un poco más
Me estas volviendo loca

Acerque el taburete alto, me subí en el y le acerque mi polla a la boca. Paseándole mi glande inflando por las mejillas, los labios. Solo la punta. Alejándola cada vez que ella intentaba engullirla. Le golpe los lados de la cara y el cuello con mi polla, durísima. Hasta que ella se la metió toda dentro de su boca. Era la hostia ver como me la comía. Se contorneaba toda, alzando su culo al ritmo de su respiración. Una hembra fantástica. Me hizo una mamada increíble y yo no tarde en correrme, sacándola justo a tiempo para correrme, tantísimo, en su cara. Ella saludo cada envite de esperma, en los labios, la cara, los ojos, con una serie de gemidos de placer. Con mis manos le extendí mi semen por su cuello, las tetas, untándola toda. 

Me baje del taburete, la deje aposta un par de minutos en esa situación, y en tanto, recordándolo la situación en que se encontraba, totalmente a mi merced, continúe a decirle, siempre de manera mas vulgar, que pensado hacer de ella lo que quisiera…


No por favor, ya tengo bastante
No he hecho más que empezar
Que pasada, estoy perdiendo la noción del tiempo
De eso se trata
Suéltame por favor
No todavía no
Tengo los brazos cansados
Mejor
Venga, que me hacen daño las muñecas
Te lo había dicho
El que?
Que si venias, perderías la noción del tiempo…

Me acerque a ella y sin que pudiera intuirlo, le metí la mano entre las piernas, sin muchos miramientos. Empezó a frotar el dorso de mi mano contra sus muslos. Ella abrió enseguida sus piernas dejando a mi alcance su chochito empapado. Le metí dentro dos dedos y ella se plegó de placer…las saque de allí, mojadisimos y se los metí en la boca, al mismo tiempo que la besaba. Me encanta la mezcla de olores y sabores. Me aleje de nuevo en el espacio, a suficiente distancia para que ella no percibiera exactamente donde estaba. Deje trascurrir algún tiempo…

Me acerque de nuevo y al tiempo que le mordía, no tan suave, uno de sus enormes pezones, le introduje delicadamente un vibrador, que puse al máximo, nada mas entrar. Se lo saque y metí varias veces, hasta que, aprovechando su tanga en piel, lo deje encastrado dentro.

Sabía que no duraría mucho en esa posición.  Jugué varias veces a acercarme y alejarme, siempre con una llegada diferente, Pellizcándola, besándola, palpándola, con algún cachete. Variado siempre el tiempo de mis idas y venidas. Alternando masajes y palpamiento con decisión y palabras dulces con soeces y  groserías.

Cuando considere que podía, y el tiempo ya no estaba en su cabeza, me aleje un momento, hasta la habitación de al lado, abrí ligeramente la puerta y le hice un ademan a José para que se acercará. El y Julián los había hecho entrar antes de que llegará Ella, y llevaban todo el tiempo escondidos en la habitación de al lado. José se preparo y me asegure de que Julián hubiera entendido bien su parte.

Volví junto a Ella, que se mantenía en una extraña posición, con las piernas cerradas y el vibrador dentro murmurando cosas sin mucho sentido. Saque el juguete de sus entrañas, le abrí los labios todo lo que pude y mi lengua se fue directa a estimular su clítoris. No me entretuve mucho. Me puse de pie, sobándola por todos los lados, le metí y saque, en una rápida sucesión, con fuerza, dos o tres veces el vibrador. Ella gemía, non paraba de emitir sonidos
De placer.


José, se había ido acercando sigilosamente. Estaba ya a menos de un metro de nosotros. Para evitar que lo pudiera escuchar, empecé a decirle una ristra de guarrádas en la oreja, en tanto se la mordisqueaba y mi manos la sobaban entera.  Se corrió con una especie de calambre total, casi gritando.
Su respiración era toda una sinfonía. Estaba increíblemente guapa en esa expresión de placer.

Saque el vibrador lentamente Le abrí ligeramente las piernas con dos golpecitos de mis pies sobre los suyos. Con un movimiento rápido y la fuerza que me daba mi estado de total excitación, le arranque literalmente el tanguita, prometiéndome a mi mismo, de regalarle uno igual de sexy, mis manos cogieron con energía sus nalgas, la empuje ligeramente hacia atrás y empecé a acariciarle el sexo, saque de allí mis manos y las dirigí hacia lo alto, la nuca, el cuello, susurrándole lo que la deseaba y lo que me gustaba. Que me estaba volviendo loco. Fue en ese momento que, a mi señal, José poso sus manos en sus nalgas. Para empezar a subir por el principio de su espalda.


Ella sintió un torbellino cuando noto aquellas manos en el fondo de su espalda. Permaneció algunos segundos en silencio. Creo, intentando entender cuantas manos la tocaban. 

José fue un verdadero mago, consiguió llegar hasta su espalda sin que Ella se diera cuenta. Lo mejor fue, que supo, fosar perfectamente, el ímpetu de su incorporación. Comenzó a tocarla y palparla con mucha delicadeza y en zonas muy limitadas.

Al mismo tiempo yo besándola y acariciándola, le daba un poco de tranquilidad. Ella no tardo en relajarse. José intensificaba la presión de sus tocamientos y incorporo su boca y su lengua rápidamente en la exploración.

Levantaba el culo siempre más, mis frases subidas de tono, eran como saetas en sus oídos. Cuando considere que era lo que ella quería, le dije a José de poseerla. Que no se cortara, que se la follara ya. El, que se había ya puesto un condón, apoyo primero delicadamente su polla en la entrada del cono y fue Ella quien empujando suavemente, se la metió dentro. Cuando la tuvo bien dentro, me susurro al oído, hostia, menuda polla.

José se la folló durante un rato. Su delicado hacer inicial, se transformo pronto en un impetuoso entrar y salir. Ella gozaba a gritos y yo, la acariciado y besado en tanto, apoyada en mi, sentía la fuerza de los envites. 

Empezó a correrse de nuevo, diciéndome al tiempo que era un cabrán, que pasada, que se estaba muriendo de placer. José la folló pero bien, hasta correrse y apenas salió de su chocho, nos dimos el cambio. El paso a martirizarle un poco las tetas y a chuparle el chocho por delante y yo a follarla desde detrás. Hasta que yo también me corrí. 

Sus manos empezaban a tener un color violeta, nada bueno, y al correrse de nuevo, follada por los dos, el dolor y el cansancio por la posición empezaba a ser realmente molesto. 

Acerque la mesa que teníamos a un lado, hasta el centro, debajo de la cuerda, coloque unos cojines encima de la mesa, la desate las manos y le solté las muñecas. Tenía los brazos un poco cansados. El color de la piel no tardo mucho en mejorar. Le dije, túmbate encima que te voy a hacer un masaje.

Me acerque a cambiar de música, la subí un poco. Era un fondo de esos para relajarse. Lo había elegido con predemeditaciòn. Cogí el bote de crema hidratante, le eche un chorro por la espalda y empecé a darle un masaje. Me perdí un rato entre la columna, los omoplatos, el cuello, las piernas, las nalgas. Ella se fue relajando de nuevo y calentándose otra vez. Mis manos, cuando se paraban mas en su cadera, ella levantaba ligeramente el culo. 

José observaba discreto la escena, en tanto preparaba algo de beber. Luego se acerco el también a la mesa, por delante, a la altura de su cabeza. Ella, finalmente con las manos libres, le palpo los brazos, la cara, como intentando adivinar, a través de sus dedos, la fisionomía de su amante desconocido. El le acerco la polla, que empezaba a dar señales de nueva vigorosidad y Ella no tardo en iniciar una larga mamada que le mantuvo ocupados no poco tiempo, en tanto yo la masajeaba el cuerpo siempre más lascivamente.

Ponte a 4 patas encima de la mesa, le ordene y Ella a consintió sin rechistar.

La mesa, bastante grande, consentía a los tres de estar encima. Así, José delante que se beneficiaba de una mamada que parecía la primera y yo empecé a insistir con más detenimiento alrededor de su culo. Primero con los dedos, la lengua, para al final, con una crema adecuada, lubricárselo y dilatarlo suficiente como para empezar a pensar en poseerlo.

No, no, ahh, no,no,el culo no
No te preocupes
No no
Relájate
Es que..Que
Tranquila
Ahí. Ahh…despacio…me duele..no, no
Estas completamente abierta!!
No, no quiero
Eres mía, y tu culo también!

Era ya perfecto, entraban mis dedos y salían sin la menor dificultad, estaba completamente dilatado. Apoye la punta y se la metí despacito, poco a poco
Ella, cuando la recibió toda, empezó a comerle la polla aun más lujuriosamente a José.

Julián en tanto nos miraba, haciéndose una paja, desde la puerta. Seguimos follando así hasta que José no saco su polla de la boca. Por un momento pare yo también. Me senté en la mesa, acompañamos a Ella hasta el borde. El medio obligamos a subirse encima de mí. Con dos sillas delante Ella, estaba sentada en el borde de la mesa, las piernas apoyadas en las silla y yo debajo. 

Muy despacio volví a meterle mi polla en el culo. Era maravilloso, estaba ahí esperándome. La situé encima de mí de manera más o menos cómoda, al borde. De manera que yo debajo y ella así puesta, dejaba todo su chocho abierto, delante, justo a la altura de la polla de José, que no tardo en metérsela dentro. La follamos así, a sándwich, durante un buen rato. No se las veces que se corrió. No entendíamos ya nada. Era un gemido continuo. Nos corrimos los tres, saltando como locos encima de aquella mesa.

Ella se tumbo exhausta apoyándose en los cojines. Yo me levante para recuperar la circulación en la piernas y José se sentó un momento para recobrar las suyas.

Julián en tanto, continuaba tocándose en la lejanía de la habitación. 

Ella no sabía ni de lejos que había un tercer hombre consagrado a su placer.

José y yo acercamos nuestras pollas a su cara. Ella empezó a comérselas a la vez, las dos juntas. Ahora la mía, ahora la suya, ahora las dos. No le cabían en la boca. No tardaron en ponerse bien duras las dos.

Julián empezó a acercarse….

Con tacto fui empujando a ella de lado hasta que sus piernas cayeron de la mesa. Estaba tumbada sobre el lado. Le ajuste la venda en los ojos, a la que se le estaba aflojando el nudo. Las campanas de la iglesia cercana daban las siete. 

Bien apoyado, con el busto doblado encima de la mesa y los pies apoyados en el suelo. Completamente abierta y concedida. José se subió a la mesa y le volvió a proponer su polla. Era un miembro bastante normal, de buenas proporciones pero no particularmente grande. Como el mío más o menos. Ella continuo comiéndoselo, lamiéndoselo, le comía los huevos, la punta.

Me puse detrás de ella y la penetre en la vagina. Empezó a follarla despacio. Con las manos le abría bien las nalgas, haciéndole sentir con la fuerza de mi presa, mi excitación. Me corrí, Salí de Ella, me aparte y entro Julián. Sin darle tiempo ni a reaccionar.

Ella sintió la enorme polla de Julián que le entraba hasta la entrañas. El la poseía con decisión y ella jadeaba de placer. Estaba gozando tanto que se olvido de la mamada a José. Este se bajo de la mesa y empezó a mordisquearla las tetas, los pezones, Julián la follaba y yo, desde debajo de la mesa, como podía, le tocaba el clítoris. 


No entendía nada, ya no sabia cuantas manos la buscaban, la manoseaban la palpaban. Cuantas pollas se insinuaban en su sexo

No dejaba de gritar, después de Julián se la follo José durante un buen rato. Les hice darse la vuelta, los senté de espaldas en la mesa y así, en tanto el la penetraba yo le comía el chochito, entero. Dando lengüetazos en la polla que entraba y salía. Nos corrimos todos como locos.

Estábamos exhaustos por el placer y el esfuerzo. Nos apoyamos todos un momento en la mesa, cambiándonos alguna caricia. Ella tasto el volumen de Julián en su boca, no pensaba dejarse pasar la oportunidad. Le hizo una mamada fantástica en tanto nosotros mirábamos. Y nos tocábamos. Al final acercamos los tres nuestras pollas a su cara, golosa, que recibió una fuente de cálido esperma.

Bueno, ahora te puedo quitar la venda
No, no, no me la quites.
Como no, por que?
Por que no
No quieres ver a tus amantes?
No, quiero que se vayan, diles que se vayan por favor

Bueno chicos ya habéis oído,
Julián y José recogieron su ropa, y los acompañe  a la habitación de al lado. Dando las gracias por su picante colaboración. Cinco minutos más tarde oí la puerta que se cerraba a su salida.

Me acerque a la mesa, donde ahora sola, Ella se reposaba de las intensidades apenas vividas. Suavemente le acaricie los cabellos, la bese con amor y le quite la venda en los ojos.

Tardo un rato en habituarse de nuevo a la luz hasta que consiguió abrir los ojos normalmente.

Me cogió las manos, se las acerco a su pubis y me restregó un poco mi mano prisionera en la suya.

Bestial, una cosa alucinante, creía que me iba a morir. Tío como te viene en la cabeza organizarme algo así. Estoy destrozada, mira como me habéis dejado. He perdido la cuenta de las veces que me he podido correr, que pasada. Guau, me muero.

Ellos quien era? Amigos tuyos? Pero José era moreno? Que susto, por un momento pensé que te habías traído una chica, menos mal…..

No tranquila, los he conocido por internet, no son de aquí y no saben nada. No podrían saber nunca quien eres…..

Eres un peligro, quien lo iba a imaginar, que pasada………

Se fue a lavar y a vestir, volvió todo lo recompuesta que la situación permitía, mejorada con un poco de maquillaje y dándome dos cálidos besos se despidió diciéndome: 

la próxima vez toca a mi, ya veras…. Te vas a enterar!!!





Es un relato original de Parxti



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