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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Nikolaus y Elizabeth............Relato



Se nos había hecho tarde así que cuando vimos el letrero de Hotel decidimos parar. Menos mal que tenían una habitación libre, hicimos el check in y pasamos directamente a cenar en el restaurante que había allí al lado.

Su mesa estaba al lado de la nuestra. Una pareja sobre los 30 evidentemente de vacaciones. Que envidia. La cena estaba muy buena y como no teníamos que conducir, nos permitimos el lujo de pedir un buen vino de la comarca. Vaya si estaba bueno, uno de esos caldos oscuros decididos. Seguro que tenía sus buenos 14º por que daba una alegría consistente. Con los postres y la cuenta, nuestros vecinos de mesa nos ofrecieron terminar el atracón probando el licor que les habían puesto a ellos, exaltando la calidad del destilado.

Carmen, que habitualmente no bebe nada, me miro como diciendo, hay dios mío!. Al tiempo que tomaba asiento en su mesa. Hablamos un rato de tantas cosas, banales y no tanto. Era una pareja bien maja, efectivamente de vacaciones. Cuando terminaron de recoger la sala entendimos que había llegado el momento de irse. Nos levantamos todos y mira tu por donde, resultó que ellos también estaban alojados en el hotel de al lado. Nuestro hotel

Fue imposible rehusar el invito a un ultimo drínk en su habitación, decían, calma, calma, ya os iréis mañana un poquito más tarde.

Debía ser una especie de suite por que era enorme y tenía tres ambientes, a parte la amplía terraza solarium sobre la bahía.

Nikolaus, ese era el nombre de El, nada más entrar puso música, con maestría de autentico barman preparo en velocidad 4 apperol y nos invito a pasar a la terraza. Unas tumbonas en crudo algodón y una zona con cojines eran un maravilloso observatorio sobre aquella belleza de cabo.

A mi, Ella, Elizabeth, me había gustado desde el primer momento. Era una mujer de curvas y físico presente. Muy salada y consciente de su capacidad de atracción, que sabía dósar con esa clase que tienen ciertas mujeres. Como buena francesita, tenía dos tetas más bien pequeñas. Esas que a mí, tengo que reconocer, al final siempre me gustan más.. Perfectamente proporcionadas a su buen físico. El desde luego no estaba mal pero yo no había podido percibir la opinión de Carmen. Que como siempre, no tardaría en sorprenderme. Es fantástico, llevamos años juntos y consigue siempre sorprenderme cuando menos me lo espero.

Caso esta que, allí tirados mirando el cielo y el mar, después del día de viaje, la cena, las copas y el morbo que no nos abandona nunca, la situación tardo muy poco en discurrir hacia ámbitos vitales más personales y calientes.

No tenían ninguna experiencia y cuando nos lo confesaron tan cándidamente a Carmen se le iluminaron los ojos. Todavía con el relámpago en mirada, se acerco a Elisabeth y le dijo con malicia y complicidad solo femenina: mira!

A continuación, se levantó y con su mano me llevo en medio a la terraza. Se apoyo sensualmente en mi torso, se arqueo entera y empezó con una de sus danzas de gata al tiempo que se restregaba sobre mi. No tarde ni un segundo en seguirle el juego y en nada, estábamos los dos acariciándonos y poniendo en acto uno de nuestros mejores números; el exhibicionismo. No lo practicamos en exceso, pero cuando convergen todas las condiciones nos encanta, y aquella ocasión lo estaba pidiendo a gritos. Me enciende los sentidos cuando se acerca hacía mi lujuriosa, segura de las miradas dueña. Levantar muy lentamente su vestimenta para descubrir a los presente el esquisto íntimo gusto. Resaltar la carnosidad de su labios en la exigua proporción textil fracasada en la misión de cubrir la integridad. Mostrar y resalta su escultural culo, infalible objeto de tantos deseos.

Nikolaus tenía una erección absoluta debajo de su ahora insuficiente pantaloncillo veraniego. Elisabeth no quitaba ojo y cuando Carmen, ya muy cerca de ella, le apoyo la mano en el cuerpo, se le escapo un sonido intraducible. Antes de que dijera nada yo empece a acariciarla la espalda que no tardo en relajar. Continuamos un recorrido mixto de caricias que empezaba en mi cuerpo y pasando por el de Elizabeth, ahora semitumbada entre nosotros dos, terminaba en el de Carmen. Mis manos, que ya conocían los hombros, la espalda, los flancos y el cuello de aquel magnifico cuerpo, se cerraron con suavidad en sus erectos senos en el momento mismo que Carmen ya le acariciaba las pantorrillas, el monte y los alrededores de su sexo. Elizabeth termino de recostarse y ahora si, abandonándose ya totalmente a nuestro cada vez más insistentes palpeteo, se abríó para dejar camino. Carmen le subió la faldita hasta la cintura, apartando las bragas y saboreando los abundantes efluvios. Sus tetas eran de suavidad marmórea, con duros pezones y agradecido estímulo. Elizabeth se corrió entre nuestras manos, momento que Carmen aprovecho para liberar la polla de Nikolaus, por tiempo vecino, de su largo encierro y brindarla a la boca gozosa.

Ahora era yo, que insolente paseaba mi lengua en la intima Elizabeth, presa aún de los calambres del placer. Carmen y Nikolaus se acercaron a Elisabeth, a la altura de su boca y las dos empezaron a comerle la polla juntas y a turno sin que yo dejará de comerle el coñito. Nikolaus no aguanto más y le lleno la cara con su abundante corrida. Ambas aceptaron excitadisimas aquella leche que les corría por las mejillas. La escena era buenísima y no me la quise perder. Carmen estaba encantada, y después de que Elizabeth le ayudo a limpiarse la cara, se puso a 4 patas delante mío y ya solo con aquella postura me estaba llamando. En su posición preferida en la que ya se abandona al total deseo animal. Su chochito estaba empapado y mi verga entro sin ninguna dificultad en aquella caverna caliente. Que sorpresa cuando Elizabeth se metió debajo de nosotros dos y empezó a lamer el clítoris de Carmen. Me detuve inmediatamente para facilitar su, al sentir, efectivo lengüeteo. Sabía que a Carmen le encanta que le estimulen el clítoris con su vagina llena de una buena polla inmóvil. Sus contracciones son para mi de un placer indescriptible y cuando alcanza el orgasmo, concentra tal fuerza que es rara la vez que no me corro yo también. Alcanzamos así los dos un clímax recíproco gracias a la lenguita traviesa de esta chica francesa tan sensual. Nikolaus, sin dar casi tiempo a mi caliente gatita de respirar, me remplazó en la posición y empezó a follar a Carmen despacito per con intensas embutidas, que le hacían gritar de placer. No se lo que estarían pensando nuestro vecinos, pero ya hacía rato que todos habíamos perdido cualquier pudor, Elisabeth sin dejar de mirar a su chico que se follaba Carmen, empezó una mamada que mi polla no tardo en agradecer. 

Al principio no me di cuenta, tan entremezclados estaban ya nuestros cuerpos, pero Elisabeth se había colocado de tal modo mientras me la chupaba, que Nikolaus sin dejar de entrar y salir de Carmen siempre con mayor ritmo, le estaba haciendo un dedo en el culito a su chica, con mucha suavidad pero dilatando sin tregua su agujerito. Carmen jadeaba toda con aquella polla embistiendo y no tardo en correrse, el le dio hasta dejarla literalmente despatarrada, saco su polla del coño, se quito el condón y vino a mi lado para que Elisabeth nos la mamara a duo. Situado en posición de un 69, se dejaba mamar en tanto con su lengua le chupaba el culito y el coño a su novia. Carmen se alió con el y ahora cada uno le comía uno de sus orificios, hasta que el se incorporo, la atrajo hacia si y poniendo a la chica encima de su cuerpo, se la metió en el culo. Ella empezó a moverse con Carmen por delante que continuaba mordisqueando el clítoris y los pezones. Alucinante, se lo estaban pasando genial los tres cabrones. Pero no me dejaron mirar mucho por que Nikolaus empezó a susurrarle a su novia algo en el oído que evidentemente le produjo placer de la expresión, con fatiga, sin moverse del sitio, me indico un preservativo, haciéndome gestos para que me lo pusiera sin dejar de sodomizar a su presa. Seguí sus indicaciones y sus nuevos gestos, el mismo le cogió las piernas por los muslos y las abrió. Mi polla entro no sin dificultad en Ella, por que la buena polla de Nikolaus detrás no dejaba mucho sitio. Aún así no tardamos en encontrar un ritmo, mientras Carmen, ahora de píe a la altura de nuestras bocas nos regalaba sus jugos. Fue una doble penetración increíble, con los dos ya descargados y sin ansía que nos dedicamos un largo rato a follarla buscando nuestra complicidad en su placer. Nos corrimos los tres juntos, y Carmen que llevaba ya un rato  masturbándose y concediendo sus pezones en nuestras ávidas bocas, se corrió casi enseguida. Los 4 nos abandonamos desfallecidos a los cojines y despertamos que un sol implacable ya conquistaba la aurora. Escapamos dentro y esta vez fue Nikolaus que no dejo escapar a Carmen. Nosotros no pudimos hacer otra cosa que ayudarle en sus intenciones y………

Agotados, nos fuimos a nuestra habitación a dormir y hasta bien entrada la mañana!, nuestro planes logísticos estaban bastante tocados. Medio entontados por el sueño dejamos aquel hotel en medio a las prisas por intentar recuperar el tiempo ya perdido. Pero con la satisfacción en el alma y en…la cara, por haber ganado otro tiempo muy placentero a la vida.

Nos hemos corrido más de una vez rememorando aquel fortuito y agradable encuentro

Hasta pronto y gracias por tu visita.




Es un relato erótico de Parxti, sobre una placentera historia vivida en el camino.





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